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Consejos para ahorrar en la revisión del coche

REVISION NEUMATICOS

Nuestro coche necesita chequeos a fondo de forma periódica. Normalmente, los momentos recomendados son el cambio de las estaciones calurosas a las frías y húmedas. Cada una de ella exige que el coche esté en pleno rendimiento, sobre todo los neumáticos y el motor.

Normalmente, la mayoría de los usuarios optan por realizar el chequeo del estado general de coche una vez al año. En ese momento, se aprovecha para revisar diferentes elementos del mismo que puedan estar dañados y necesiten recambio o acondicionamiento.

Por norma general, este chequeo tiene un coste asumible, a priori, aunque puede elevarse considerablemente, dependiendo de los elementos que necesiten reparación y/o recambio. Si a esto sumamos los tiempos de espera, la mano de obra y el IVA, la factura puede resultar más alta de lo que pensábamos.

Por ese motivo, os vamos a dar una serie de consejos conscientes, para ahorrar en la revisión de tu coche. Ya que ésta es necesaria y no podemos ignorarla, lo mejor es que sepamos de qué manera podemos aminorar el coste de la misma, ya sea de forma a anual o semestral.

Más vale prevenir que curar
Igual que con las personas, tenemos que aplicar esta máxima con mantenimiento de nuestro coche. Hemos de observar que las diferentes parte del coche funciones correctamente y sobre todo prestar especial atención a los nuevos ruidos, humos o la forma de los neumáticos.

Si nos valemos del sentido común y prestamos atención a estos elementos del coche, podríamos prevenir fututas averías, que encarecerían la revisión anual del automóvil. No lo olvides, estate atentos de realizar las siguientes comprobaciones de forma periódica:

– Verificar los niveles de aceite, anticongelante (sobre todo en zonas frías), líquido de transmisión, líquido de dirección, líquido de frenos. Recomendamos que sea cada 30 días y que se rellene cuando los niveles sean bajos.

– Comprobar el estado de amortiguadores, llantas, neumáticos, limpiaparabrisas y faros. De cualquiera de estos elementos, depende que un vehículo sea seguro. Por tanto, debemos estar muy atentos ante los cambios y alteraciones que se produzcan en estos.

– Mantener el motor en óptimas condiciones de limpieza: Un motor sucio puede ser foco de averías, ya que se convierte en nido de polvo y polución. Éstas a su vez pueden derivar en sobrecalentamientos del mismo, que conducen a averías caras e innecesarias.

En definitiva, de las revisiones periódicas del vehículo se deriva la salud del mismo. Así, para preservar la seguridad de los que van a bordo. Igualmente, se hacen para prolongar la calidad del mismo y de sus prestaciones, durante muchos años desde el estreno.

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