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Problemas mecánicos derivados de un mal estado de los neumáticos

Numerosos estudios realizados por compañías aseguradoras, medios de comunicación especializados en motor y otras entidades aseguran que en torno a un 40 % de las visitas que realizamos a un taller mecánico tiene su origen en el mal estado de los neumáticos, lo que puede llegar a provocar averías importantes en diferentes órganos mecánicos de los vehículos cuyo arreglo puede desembocar incluso en facturas de hasta 1.500 euros.

Por eso, los mantenimientos de los neumáticos son tan importantes, ya que con un simple control de estos elementos puedes evitar numerosos problemas que condicionan la vida útil de tu vehículo. En este sentido, te conviene pasar por revisión al menos una vez al año, desde que los neumáticos superen los cinco años de servicio; y que se sustituyan antes de cumplir la década, aunque la profundidad de la banda de rodadura siga estando entre los límites que permite la ley.

No cabe duda de que, si tus cubiertas están al filo de ese límite, establecido en 1,6 mm, debes acudir cuanto antes a tu taller especializado, para cambiarlas por unas nuevas. Asimismo, acostúmbrate a realizar una inspección visual cada vez que vayas a emprender la marcha, para descartar anomalías como pinchazos, abultamientos o grietas, y controlar la presión al menos una vez al mes. Y es que, tanto si es más alta de la cuenta como si es demasiado baja, esta situación puede desencadenar problemas que se traduzcan en otras averías mecánicas en el vehículo.

Averías derivadas de no realizar exhaustivos mantenimientos de los neumáticos

Si la presión no es la adecuada, el equilibrado es deficiente o el desgaste de la banda de rodadura es irregular, lo más probable es que, a la larga, tu vehículo presente problemas importantes en los sistemas de frenado, dirección o amortiguación, así como otras averías que pueden llegar a afectar al motor.

Por ejemplo, un exceso o una falta de presión terminará dañando equipos como el ESP o el ABS y circular con los neumáticos en estado deficiente provocará fallos en la suspensión. Y, si el equilibrado no es el adecuado, sufrirán los discos de freno, que podrían llegar a deformarse. Todo ello conlleva un serio riesgo para tu seguridad cuando marches en carretera.

Ante este tipo de anomalías, aparecen vibraciones que van a llegar a afectar incluso a la dirección. Y también pueden llegar a romperse las juntas que unen los palieres con las ruedas, lo que llegaría a provocar una cascada de averías muy a tener en cuenta.

Conclusión

Por este motivo, es importante que te preocupes de que el estado de los neumáticos de tu coche sea siempre óptimo. Ganarás en tranquilidad y, a la larga, tu bolsillo y la seguridad de la vía también lo agradecerán.

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