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¿Qué factores provocan que la presión de los neumáticos disminuya?

Te habrá sucedido en alguna ocasión que, cuando has ido a montarte en el coche tras unos días sin cogerlo, te has dado cuenta de que una de las ruedas estaba desinflada. Probablemente hayas pensado que se encontraba pinchada y no fuese así. Pero la inactividad no es la única causa que puede llegar a provocar que la presión de los neumáticos disminuya.

Puede deberse también a que, sin percatarte, le hayas dado un golpe contra un bordillo al estacionarlo cuando completabas un giro en una calle dificultosa o que hayas pasado por encima de un resalto a una velocidad elevada. Este impacto tal vez haya provocado que la presión aumentase y, por tal efecto, la rueda perdiese aire por cualquiera de sus elementos.

Otro factor al que podemos achacar encontrar los neumáticos desinflados es que la válvula esté defectuosa. Si es así, el aire saldrá en cuestión de segundos. No obstante, el motivo más habitual por el cual la presión se pierde es la presencia de un clavo o cualquier otro objeto punzante incrustado en la goma. Basta con que inspecciones el estado de las ruedas antes de emprender la marcha para percatarte de que tienes este problema. Y, si es así, lo primero que has de hacer es acudir a un taller.

Si tu vehículo ha estado expuesto de forma prolongada al sol o a temperaturas excesivamente bajas, tal vez se haya producido un fenómeno conocido como ósmosis, que provoca porosidades en la cubierta que hacen que la presión de los neumáticos se pierda. Lo normal, no obstante, es que después de un año de uso las gomas pierdan aire y la presión recomendada por el fabricante disminuya.

Por eso es aconsejable que, al menos una vez al mes, compruebes que está entre los límites marcados en cualquier estación de servicio que disponga de un manómetro. De esta forma circularás más seguro.

Problemas que pueden acarrear unos neumáticos desinflados

Unos neumáticos desinflados pueden llegar a acarrear numerosos problemas que afecten a la seguridad, la vida útil del vehículo y su funcionalidad. Circular con una presión de los neumáticos inadecuada es una temeridad, ya que el riesgo de sufrir un percance en la carretera es bastante elevado.

Te expones a que se produzca un reventón o a perder el control del automóvil en caso de que se presente una situación complicada, ya que se pierde agarre al asfalto. Además, con los neumáticos desinflados estarás exponiendo tu coche a una serie de daños que pueden llegar a ocasionar costosas averías.

Por eso te recomendamos no solo que compruebes habitualmente la presión de los neumáticos, sino también que te asegures de que no presentan anomalías como grietas o abolladuras. Y, por supuesto, no dejes que la profundidad del dibujo supere los límites legales establecidos y sustitúyelos antes de que esto se produzca.

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