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Cuidado con los neumáticos cristalizados

La revisión periódica del estado de los neumáticos es algo fundamental para tu seguridad como conductor, ya que hay infinidad de cosas que pueden afectar a su integridad. Una de ellas es la que conocemos como neumáticos cristalizados.

¿Por qué se cristaliza un neumático?

La cristalización es un proceso derivado del envejecimiento del neumático. Aunque un neumático puede presentar un estado aparentemente perfecto y con toda su banda de rodadura en las condiciones de falta de desgaste óptimas, en vehículos que tienen poco uso o kilometrajes reducidos puede ocurrir que se pierdan sus cualidades orgánicas.

El fenómeno de la cristalización no se debe tanto a un uso frecuente del neumático o a hacerle muchos kilómetros, sino a otros factores de envejecimiento en los que influyen las circunstancias ambientales como el sol, el calor, el frío o la humedad.

Una rueda que haga 10.000 km en un par de meses o tres, difícilmente va a poder llegar a cristalizarse antes de su cambio por desgaste, mientras que si un neumático pasa de los cinco años es conveniente revisarlo a fondo por tu seguridad.

¿En que afecta esto a la elasticidad del neumático de tu vehículo?

La principal consecuencia de esta cristalización es la pérdida de elasticidad del neumático. Este se endurece y pierde sus cualidades de adaptación a la superficie.

Como consecuencia de esa pérdida de flexibilidad se producen una serie de ineficacias en el mismo o disminución de su rendimiento.

Posibilidad de reventar

El aumento de temperatura del aire interior hace que este se expanda y, al haber perdido el neumático parte de sus propiedades orgánicas, su capacidad de absorción de ese aumento de volumen del aire aumenta el riesgo de que se produzca un reventón o de que un pequeño toque del neumático con un bordillo o cualquier objeto lo haga estallar.

Importante reducción de la adherencia

Se trata de un efecto inmediato. La adherencia se establece por la capacidad del neumático de absorber los elementos del firme y de adaptarse a este y si imaginamos una superficie rígida enfrentada a otra de similares características, te puedes hacer a una idea de que puede parecerse a ir sobre el asfalto sobre las ruedas de una locomotora.

Inestabilidad en condiciones atmosféricas adversas.

Esta adherencia queda todavía más comprometida en condiciones de nieve o hielo, pero también de cualquier otro tipo de alteración en las superficies como puede ser restos de aceite o simplemente arena, haciendo que puedas perder el control de tu automóvil con mucha más facilidad, ya que la rigidez de sus neumáticos favorece cualquier deslizamiento.

Pero también es mucho más fácil que se produzca un fenómeno tan característico como el aquaplaning, que es el deslizamiento sobre el agua como si esta fuese una superficie rígida y resbalosa en lugar de sumergirse en ella.

¿Cómo puedes detectar si tus neumáticos han cristalizado?

Lo primero que debes tener en cuenta es que un uso normal con un kilometraje en torno a unos 20.000 km al año no tiene por qué darte ningún problema salvo que las condiciones ambientales sean extremas.

Debes empezar a preocuparte si usas poco el coche y los neumáticos aguantan mucho, debiendo empezar a vigilarlos con más frecuencia a partir del cuarto año y, sobre todo, el quinto en que este fenómeno se suele acelerar.

La comprobación a simple vista no es algo fácil, ya que el neumático presentará una apariencia perfecta, pero el hecho de que observes pequeñas grietas o que al clavar una uña o un destornillador en su superficie con una presión normal esta ceda y luego recupere, pueden ser claros síntomas.

No obstante, lo mejor es que cada vez que vayas a hacer un mantenimiento pidas que te revisen el estado y especialmente si tienes los neumáticos cristalizados.

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