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Consejos de conducción si la carretera está helada

La presencia de hielo en la carretera supone uno de los riesgos más complicados de solventar para la mayoría de los conductores. La previsión, la precaución y la experiencia son los aspectos más importantes a la hora de desenvolverse en este peligroso escenario que pone en riesgo nuestra seguridad personal y la de los demás.

En este artículo queremos ayudarte a estar más preparado si te encuentras en esta situación. Tanto si se trata de un aspecto climatológico sobrevenido, inesperado, como si estás obligado a conducir a pesar de las condiciones atmosféricas complicadas anunciadas, siempre has de salir a la carretera perfectamente preparado y concienciado.

Revisar y preparar tu coche con antelación es el punto de partida, aunque en realidad un automóvil nunca está suficientemente preparado para desenvolverse con total seguridad en esta situación. Entre las decisiones más trascendentales figura qué ruedas comprar. Y, desde luego, la solución es innegable: los neumáticos de invierno que, si bien no son demasiado habituales en nuestro país -sí en el resto de Europa-, son la mejor elección.

Elegir neumáticos de precio bajo y altas prestaciones es la fórmula más inteligente, pero en cualquier caso debes asegurarte de que se trata de los modelos adecuados. En tal caso, serán mucho más efectivos en este escenario helado, mejoran la tracción y la adherencia y contribuyen a ofrecer una experiencia de uso mucho más confiable y segura.

Qué comprobar antes de salir: neumáticos y mucho más

Verificar el óptimo estado del automóvil antes de lanzarte a la carretera es imprescindible. Chequea el estado de los cristales, las luces, las escobillas de los limpiaparabrisas, los niveles del aceite y del líquido anticongelante, el buen estado de los frenos, de los amortiguadores, de la dirección y del combustible con el que cuentas: mejor, sal con el depósito lleno, por lo que pueda ocurrir.

Echa un vistazo a los neumáticos: comprueba que su dibujo no está desgastado (la profundidad de los surcos no debería ser menor de los tres milímetros). Otro aspecto que conviene revisar es el estado de la batería, pues suelen averiarse con más facilidad cuando descienden las temperaturas y el clima se extrema.

Asegúrate, además, de que llevas todo lo necesario: cadenas para las ruedas, una manta, bebidas (preferiblemente un termo con algo caliente), comida suficiente, el teléfono móvil con mucha batería y un programa de GPS.

Qué hacer durante el viaje

A la hora de arrancar, hazlo en segunda velocidad, y avanza con velocidad moderada para evaluar como se desenvuelve el coche sobre el terreno. Sé prudente: adapta la forma de llevarlo a las exigencias del terreno. Maneja el automóvil con suavidad, evitando la realización de maniobras bruscas y utilizando, en lo posible, marchas largas.

A la hora de frenar, recuerda reducir primero la marcha y, después, pisar el freno con suavidad. Para mejorar la estabilidad, lo mejor es intentar seguir las rodadas de otros coches que hayan pasado previamente por allí, aunque eso tampoco te garantiza nada, porque el hielo puede haberse acumulado en ellas.

No te distraigas: mantén tu atención en el manejo de tu coche. Olvídate de la tecnología y de la conversación con tus acompañante, centra tu atención en la carretera y en la conducción.

Si la presencia de nieve hace recomendable llevar cadenas, no deberás circular a más de 40 km por hora. ¡Y ejercítate en su colocación antes de salir a la carretera!

Como ves, además de los neumáticos elegidos, adoptar una actitud prudente y responsable, revisar el óptimo estado del vehículo y mantener la atención y la calma constituyen aportes de seguridad adicionales cuando tenemos que viajar sobre terreno helado.

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