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El mantenimiento de los neumáticos es fundamental para evitar accidentes

Los neumáticos forman parte de lo que se conoce como el triángulo de seguridad de un vehículo. De hecho, son los elementos que están en contacto directo con el asfalto y los que soportan todo el peso. Por tanto, su mal estado puede resultar letal y provocar accidentes y otros problemas de seguridad durante la conducción que no debes pasar por alto.

El adecuado mantenimiento de las cubiertas es de vital importancia para poner remedio a estas situaciones indeseables y evitar que sucedan estos acontecimientos. No en vano, los neumáticos en mal estado son la causa de más de la mitad de los accidentes de tráfico que se producen en España, según datos de la Dirección General de Tráfico.

Fíjate en este dato: la DGT estima que más de un millón y medio de vehículos, en torno al 5 % de los que conforman el parque automovilístico español, circula actualmente con deficiencias en las ruedas, lo que supone un grave riesgo no solamente para los conductores de esos vehículos, sino también para el resto de los que circulamos por la carretera.

Uno de los problemas más habituales que presentan los neumáticos de aquellos conductores que no prestan atención al mantenimiento de los mismos es que suelen estar más desgastados de lo permitido. La ley dice que la profundidad de la banda de rodadura nunca debe ser inferior a 1,6 milímetros. Si esto ocurre, se pierde agarre al asfalto y ello puede conllevar numerosas situaciones de riesgo como el aquaplaning o la pérdida de control del vehículo.

Su mal estado: defectos más comunes

Como ya te hemos explicado unas líneas más arriba, el excesivo desgaste de la banda de rodadura es el defecto más común que suelen presentar estas piezas. No obstante, son muchos más los que observamos habitualmente.

La falta de presión es también habitual, y esto entraña un riesgo mayor de lo que muchos conductores creéis. Unas ruedas desinfladas pueden generar numerosos problemas en la carretera, al igual que si están más llenas de la cuenta, en cuyo caso el riesgo de sufrir un reventón se multiplica. Basta con que las revises, al menos, una vez al mes y te asegures de que se encuentran en los límites que recomiendan los fabricantes para acabar con este problema.

Las ruedas excesivamente desgastadas han de ser sustituidas, como también aquellas que presenten anomalías como grietas, pinchazos o abultamientos. No está de más que les eches un vistazo cada vez que vayas a emprender la marcha para descartar que presentan estos defectos.

No obstante, sin duda, lo mejor es llevar un mantenimiento adecuado y poner en práctica buenas costumbres en la conducción (como respetar los límites de velocidad y evitar maniobras bruscas) para alargar la vida útil de los neumáticos y minimizar los riesgos de sufrir accidentes.

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