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Los frenos, otro aliado indiscutible de la seguridad en nuestro vehículo

Las ruedas deben estar en buen estado, equilibradas y a presión correcta.

Se trata de uno de los principales elementos activos del vehículo, pero se desgastan, lo que disminuye su efectividad y, eventualmente, obliga a su sustitución.

Uno de los que más quebraderos de cabeza puede darte si no haces una buena elección, si no los cuidas bien, si no los comprendes, son los #frenos.

Si tus #neumáticos se gastan por el centro, ya sabes cuál es la solución. Si tu coche va blando de suspensiones, ya sabes cuál es la solución. ¿Y si tu coche no frena, o vibra o cada día lo hace de una forma? ¿Sabes cuál es la solución?

La dificultad radica en que en la mayoría de los casos los síntomas nos llegan a través del volante y los pedales, y por ahí también llega información de muchos otros componentes, por lo que es complicado aislar el problema y no confundir síntomas. Por ello, antes de empezar a volverte loco con posibles problemas y sus respectivas soluciones, daremos por hecho:

  • Que tus #ruedas están en buen estado, equilibradas y a presión correcta.
  • Que tu sistema de #suspensión no tiene holguras, especialmente en rótulas y tacos de goma, que los bujes y rodamientos están en buen estado y que se le ha hecho al coche un alineado correcto.

Una vez que hemos revisado estos elementos, si se encuentran en buen estado, es el momento de empezar con los frenos.

Seguro que sabes de alguien que ha cambiado los frenos de su coche por unos que cuestan un auténtico dineral porque decía que con los de origen su coche no frenaba. Si haciendo una prueba nos ponemos a 200 Km/h y pisamos hasta el fondo el pedal del freno -entra en acción el ABS- y detenemos el coche pero la frenada ha sido demasiado larga (en metros), el problema no es que tus frenos no sean lo bastante buenos.

Si el ABS está trabajando quiere decir que estás frenando al límite de adherencia del neumático y, por tanto, si quieres frenar en menos metros sólo tienes que poner #ruedas con mayor #adherencia que, además, también te harán ir más rápido en curva. También puedes optar por un #neumático de mayor sección o de mayor diámetro.

Una vez solucionada la limitación por adherencia con mejores #neumáticos, puede aparecer otro problema propiamente de frenos: que nuestros frenos no tengan la fuerza suficiente para detener el coche con la deceleración máxima que permite nuestro #neumático.

Mayor adherencia significa que podemos conseguir frenadas más fuertes, más esfuerzo para nuestro sistema de frenos significa más calor y más calor significa que podemos hacerlos fallar. Así que: no son los frenos lo que detienen tu coche, son las ruedas, y cuanto mejor es tu rueda más puedes frenar, es decir, más puedes exigirle a tu sistema de frenos, pero tus frenos tienen un límite.

El funcionamiento del sistema de frenos al nivel más básico posible consiste en que: nosotros apretemos el pedal del freno, que está conectado a una bomba hidráulica que presiona el líquido de frenos hasta las pinzas de freno, donde se encuentran los pistones que, a su vez, empujan las pastillas, que es el elemento de fricción fijo, contra el disco, que es el elemento de fricción móvil.

A mayor presión sobre el pedal del freno, mayor fuerza de las pastillas sobre el disco y mayor deceleración.

Esperamos que os haya sido de ayuda.

El equipo de muchoneumatico.com

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