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Charles Goodyear y John Dunlop, los dos cerebros detrás del neumático

Historia y proceso de la vulcanización del caucho a manos de Charles Goodyear.

Existen numerosos debates alrededor de quien fue el padre del neumático. Como suele suceder en algunos avances y descubrimientos el primero en llegar es el que se lleva el fracaso y el segundo, la gloria. Lo cierto es que el origen de toda la revolución que supuso la creación del neumático hay que buscarlo en la empresa Goodyear, que en el año 1839 descubrió el proceso para la vulcanización del caucho. Corresponde a Charles Goodyear la autoría del método que consiguió vulcanizar el caucho utilizando azufre. Dependiendo de las versiones de la mismo historia, este proceso de transformación tuvo su origen en una estudiada investigación o fue tan solo fruto del azar.

Este primer paso del empresario Goodyear no le dejaría ninguna alegría ni tampoco ganancia. Más bien todo lo contrario, pues en su proceso por  liberar al caucho de sus adhesivos nativos para mejorar la goma empeñó todas las propiedades familiares sin éxito alguno. Su muerte, el 1 de julio de 1860 no sólo dejó el proceso sin finalizar sino que acumuló unas deudas de más de 200.000 dólares.

El veterinario escocés John Boyd Dunlop diseñó para el triciclo de su hijo una cámara de aire envuelta en una tela de algodón tejido, que pegó y clavó en una llanta de madera. Posteriormente usó la tetina de un biberón como válvula

De la suerte de John Dunlop a la revolución de los hermanos Michelin

El heredero de las ideas de Charles Goodyear  fue otro ilustre apellido para la industria del neumático. John Boyd Dunlop, veterinario escocés que vivía en Irlanda, fue capaz de diseñar 27 años después de la muerte de Goodyear (1887) una cámara de aire envuelta en una tela de algodón tejido, que pegó y clavó en una llanta de madera.

Cuenta la historia que el descubrimiento de este primer ancestro del neumático llegó cuando intentaba arreglar el triciclo de su hijo recubriendo las ruedas del triciclo de su hijo con finas capas de caucho pegadas entre sí. Posteriormente usó la tetina de un biberón como válvula y las infló con una bomba para balones. El neumático Dunlop ya era una realidad.

Dos años más tarde, el 23 de julio de 1888, Dunlop registró la patente que iba a revolucionar la rueda. Una patente que dos años más tarde aplicaron al mundo del automóvil los hermanos André y Edouard Michelin, inventores del neumático desmontable que conocemos hoy y que revolucionaría la industria del automóvil desde aquel momento y hasta nuestros días.

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