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Cómo conducir por el desierto

Cuando decidimos conducir sobre arena debemos adaptar muy bien nuestro coche para dotarlo de mayor agarre y, por tanto, tener más seguridad para todos los ocupantes. Debes elegir correctamente los neumáticos para el desierto, para que te permiten circular sin problemas durante tu recorrido.

Cómo tienen que ser los neumáticos para el desierto

Cuando vas a circular sobre la arena debes tener en cuenta diversos factores que van a influir, como son el grosor de sus granos, la temperatura que puede alcanzar y la humedad que soporta, que hace a la arena más o menos compacta. No es lo mismo conducir sobre la arena del desierto que hacerlo sobre la arena de la playa.

Qué tienes que observar en un neumático para conducción sobre arena

– El diámetro de la rueda: cuanto mayor es su tamaño más fuerza de rodadura posee sobre cualquier superficie.

– La anchura. Un neumático demasiado ancho genera una cuña de arena de mayor tamaño al avanzar, frenando el avance del coche. Por el contrario, si la rueda es muy estrecha, el peso del coche hace que se clave en la arena. Lo mejor es que pongas a tu vehículo un neumático de anchura intermedia.

– El dibujo de la rueda. Una silueta muy agresiva escarbará mucho en la arena, por lo que es mejor un neumático suave o con poco relieve.

– La carcasa de la goma tiene que ser flexible para permitir una huella que aumente la superficie de contacto, pero sin hacer muy grande la huella delantera.

Consejos para la conducción sobre arena

Una vez que ya sabes cómo elegir los neumáticos que mejor pueden adaptarse a tu aventura, vamos a darte unos consejos de conducción sobre arena:

1. Las condiciones de las ruedas. Adapta la presión de los neumáticos al tipo de recorrido que vayas a realizar. Las llantas deben estar infladas con poca densidad para que no calienten la rueda y puedan reventarla.

2. Cuidado con la visibilidad. Cuando circules por el desierto vas a tener muchos espacios para circular libremente a gran velocidad. Estate atento bien ante lo que pueda aparecer detrás de una duna, y si viajas con otros coches no los pierdas de vista para no colisionar con ellos.

3. Inspecciona el terreno. Tienes que analizar primero la superficie sobre la que vas a circular; si es una zona donde lleva mucho tiempo sin llover, al ser muy blanda tendrás menos tracción y poca visibilidad. Esta arena que ha sido barrida por el viento del desierto, si sufre el efecto de la lluvia, se compacta y se convierte en piedra.

4. Cuidado con los pinchazos. Las espinas de acacia son muy duras y afiladas, y pasar sobre ellas puede ocasionar un pinchazo desafortunado, así que lleva suficientes repuestos.

5. Controla el combustible. Quedarte sin gasolina en mitad del desierto es muy peligroso. Procura llevar suficiente combustible para tu viaje.

Cómo subir y bajar dunas

Mención especial merece la dificultad de subir y bajar dunas, un obstáculo que te encontrarás con seguridad y que tienes que saber superar.

El desierto, cuando está repleto de dunas, se convierte en una superficie muy cambiante. El aire puede desplazarse a gran velocidad y pueden desorientarse, pudiendo provocar accidentes. Para superar una duna tienes que asegurarte de qué vas a encontrarte detrás de ella, ya que puede sorprenderte un desnivel muy grande.

Lo mejor para superar una duna es hacerlo de frente y a gran velocidad, pero ten cuidado de no salir volando. Otra cosa que has de evitar es superar la duna en diagonal, ya que así podría volcar tu vehículo.

Elegir los neumáticos para el desierto es una decisión muy importante para tener éxito en una aventura, así que debes hacerlo correctamente. ¿Has atravesado algún desierto? ¿Te preparaste con tiempo?

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